Español

Acerca de flamenco

<< Dicen que en tiempos muy, muy lejanos los flamencos eran de color marrón. Por supuesto ello los afligía mucho.

- Nosotros, unas aves tan bellas y gráciles, somos de un color tan feo y sombrío. Hasta los malvados cocodrilos, que viven en el río mágico, son rosas. ¿En qué somos peores que ellos?

- - Vamos, también, a bañarnos en este río – propuso el más valiente de los flamencos.
Las aves tenían mucho miedo, aún así, se arriesgaron y caída la noche se dirigieron al río rosa. Los cocodrilos ya estaban durmiendo, por lo que los flamencos se dieron un baño y volvieron a casa.

Al amanecer vieron que sus plumas habían adquirido un color rosa suave al igual que las nubes en el ocaso.
Desgraciadamente, al atardecer la magia se disipó y los flamencos se volvieron de nuevo marrones. Las aves rompieron a llorar amargamente y suplicaron ayuda a los dioses. De repente, irrumpió el viento, el cielo se oscureció, se juntaron las nubes. Y empezó a caer una lluvia rosa. Cando terminó, las aves se miraron las unas a las otras y vieron que todas ellas eran ahora de un hermoso y suave color rosa. >>

De esta precisa manera cuenta, un mito africano, por qué los flamencos poseen un plumaje rosa. Pero en la vida real – ¡sentimos desilusionarle! – no todo es tan romántico, y el color de las aves depende de su comida.

En la naturaleza se encuentran flamencos de muchos y diferentes tonalidades: desde un blanco nevado hasta un rojo brillante.
El color rosa o rojo del plumaje se debe, en opinión de los zoólogos, bien al alga spirulina (posee, por cierto, un tono azul-verdoso), o bien a las pequeños crustáceos – artemias - que forman parte de la alimentación de las aves. Ambos “alimentos” son fuentes de caroteno. Sí, sí, el mismo que se encuentra en las zanahorias. Por lo tanto, si usted decide tener un flamenco en casa, puede conseguir uno blanco y alimentarlo de zanahorias.

Lo importante es no arruinarse: un flamenco puede ingerir diariamente en comida el equivalente a la cuarta parte de su peso.

Por cierto, si usted piensa que los flamencos son exclusivamente aves africanas, se equivoca profundamente. Los flamencos viven en Francia, en España y en Kazajstán. Y a veces vuelan para contemplar los fríos rusos: se pueden ver flamencos en el lago Baikal y en los alrededores de San Petersburgo. Incluso, a veces se atreven con unas excursiones extremas ¡a las costas de Islandia! Pero, por supuesto, los flamencos suelen verse más en climas cálidos – en Asia, América del Sur y África.

Así, solo en el lago Nakuru en Kenia, cada año se reúnen varios millones de estas extraordinarias aves.